En las primeras laderas de la Serra de Tramuntana, por encima del pueblo de Esporles, esta extraordinaria finca se integra en un paisaje de montaña, vegetación mediterránea y amplias vistas hacia el suroeste.
En las primeras laderas de la Serra de Tramuntana, por encima del pueblo de Esporles, esta extraordinaria finca se integra en un paisaje de montaña, vegetación mediterránea y amplias vistas hacia el suroeste. La propiedad está formada por tres antiguas casas mallorquinas de piedra, dispuestas alrededor de un gran patio central. Restauradas cuidadosamente en 2007, conservan el carácter de la arquitectura tradicional de la isla mientras los interiores se abren hacia la luz, las terrazas y el entorno natural. El interiorismo, obra del diseñador madrileño Luis Bustamante, introduce una mirada sofisticada y personal. La flora y la fauna de Mallorca aparecen reinterpretadas en paredes y techos, acompañadas por piedra natural, tonos suaves, tejidos, mobiliario antiguo y elementos decorativos que aportan identidad a cada estancia. La finca ocupa una parcela de aproximadamente 12 hectáreas y cuenta con alrededor de 1.500 m² construidos. Sus once dormitorios y once baños se distribuyen entre las diferentes casas, junto con tres salones, varios de ellos con chimenea, dos comedores, una cocina completamente equipada y una amplia vivienda independiente para el personal. Pero es la relación con el exterior la que marca buena parte de la experiencia. Grandes ventanales y numerosas terrazas, algunas cubiertas y orientadas en distintas direcciones, acompañan el recorrido de la luz a lo largo del día. Desde ellas, las vistas se extienden sobre el campo y hacia Esporles, siempre con la Tramuntana como telón de fondo. A pesar de sus dimensiones, la casa conserva una sorprendente sensación de intimidad. Los distintos volúmenes, patios y espacios de estar permiten vivir la propiedad de muchas maneras: reunir a familiares y amigos, encontrar rincones tranquilos o simplemente dejar que el paisaje forme parte de la vida cotidiana. Más allá de su escala, lo excepcional de esta finca reside en su identidad: arquitectura mallorquina, un interiorismo singular y doce hectáreas de naturaleza en uno de los enclaves más auténticos de la Serra de Tramuntana. MallorcaSite recomienda esta propiedad a quienes buscan una gran residencia de campo con historia, privacidad y una relación especialmente cercana con el paisaje de Mallorca.
Piscina / Jardín / Chimenea de gas / Ventanas con doble cristal / Licencia vacacional
| Consumo de energía kWh/m2 año | Consumo Kg CO2/m2 año | |
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