Con motivo de la Nit de l’Art, queremos recordar que Refugi de Bèsties, la intervención artística de Jaume Roig en la Torre de Canyamel, continúa abierta hasta el 31 de octubre.
Una exposición que tuvimos el placer de vivir desde su inauguración y que, en estos días en los que Mallorca celebra de nuevo su estrecha relación con el arte contemporáneo, merece volver a ocupar nuestra mirada.
Hay lugares cuya fuerza no necesita presentación.
La Torre de Canyamel es uno de ellos.
Construida en el siglo XIII para proteger el fértil valle de Canyamel, esta fortaleza medieval se ha mantenido como uno de los edificios históricos mejor conservados de Mallorca. Su arquitectura de piedra, la serenidad de sus espacios y el paisaje que la rodea la convierten en una visita imprescindible para quienes desean descubrir el patrimonio de la isla desde una perspectiva diferente.
Este verano, ese legado incorpora un nuevo capítulo.
Hasta el 31 de octubre, la Torre acoge Refugi de Bèsties, la nueva intervención artística del escultor mallorquín Jaume Roig, organizada por ABA ART. Una propuesta que establece un diálogo natural entre creación contemporánea, arquitectura y paisaje.
No se trata simplemente de una exposición instalada en un edificio histórico.
Es una intervención concebida para este lugar.
Una conversación entre piedra, luz y materia
Al recorrer la Torre de Canyamel resulta difícil distinguir dónde termina la arquitectura y dónde comienza la obra.
Las esculturas, pinturas e instalaciones de Jaume Roig no ocupan el espacio; parecen formar parte de él. La piedra centenaria, la luz mediterránea que atraviesa las pequeñas ventanas y la escala íntima de cada estancia modifican la percepción de las piezas y convierten la visita en una experiencia pausada y profundamente sensorial.
Cada sala propone una lectura distinta.
Las obras aparecen, desaparecen, invitan a detenerse y transforman la forma de observar un edificio que muchos creen conocer.
Es precisamente esa relación con el lugar la que convierte Refugi de Bèsties en una propuesta difícilmente trasladable a otro espacio.
Una inauguración que celebró el encuentro entre patrimonio y creación contemporánea
El pasado fin de semana, el equipo de MallorcaSite tuvo la oportunidad de asistir a la inauguración de la exposición y recorrer la intervención durante sus primeras horas de apertura.
Más allá de las propias obras, lo que permanecía era la atmósfera.
Coleccionistas, profesionales del mundo del arte, arquitectos, amantes de la cultura y visitantes recorrían lentamente la fortaleza mientras la luz del atardecer transformaba cada estancia.
No había prisa.
La propia Torre marcaba el ritmo de la visita.
Son esos momentos los que recuerdan que algunos edificios históricos siguen plenamente vivos cuando encuentran nuevas formas de dialogar con el presente.
El universo creativo de Jaume Roig
La obra de Jaume Roig explora desde hace años la relación entre naturaleza, memoria, instinto y territorio.
En Refugi de Bèsties, ese lenguaje adquiere una dimensión especialmente intensa.
Las figuras evocan animales, presencias y formas orgánicas que remiten a un imaginario ancestral sin imponer una única interpretación. Cada visitante establece una relación diferente con las piezas, condicionada por la arquitectura que las envuelve y por la propia experiencia del recorrido.
La intervención no busca ocupar la Torre de Canyamel.
Busca escucharla.
Redescubrir el patrimonio de Mallorca
Las iniciativas culturales más interesantes no solo presentan nuevas obras.
También cambian la manera de mirar los lugares que ya existen.
Eso ocurre en la Torre de Canyamel.
La exposición invita a recorrer el edificio con otra atención, descubriendo perspectivas, volúmenes y rincones que quizá pasarían desapercibidos en una visita convencional.
El patrimonio deja de ser únicamente un escenario histórico para convertirse en parte activa de la experiencia.
Una propuesta para descubrir otra Mallorca
La visita puede formar parte de una jornada recorriendo el noreste de Mallorca, una de las zonas donde la isla conserva un ritmo más pausado y una identidad profundamente ligada al paisaje.
Muy cerca se encuentran la playa de Canyamel, las Cuevas de Artà, el castillo medieval de Capdepera y algunos de los rincones más auténticos de esta parte de Mallorca.
Es una propuesta que combina arte contemporáneo, patrimonio, arquitectura y naturaleza, alejándose de la Mallorca más conocida para descubrir otra forma de vivir la isla.
Cuando un lugar sigue escribiendo su historia
Hay edificios que pertenecen al pasado.
Y otros que siguen construyendo su futuro.
La Torre de Canyamel demuestra que el patrimonio puede mantenerse vivo cuando la cultura contemporánea encuentra la manera de dialogar con él con respeto y sensibilidad.
Refugi de Bèsties no transforma la identidad de la fortaleza.
La revela desde una nueva perspectiva.
Y quizá esa sea la mayor virtud de esta intervención: recordarnos que algunos lugares nunca dejan de evolucionar, porque cada generación encuentra una nueva forma de habitarlos.